HABITA DENTRO DE TI.
Dentro de cada uno de nosotros hay un niño mágico que fue a veces ignorado y abandonado. Para sentirse amado renunció a sus experiencias internas. Asî que aprendió que el reconocimiento se obtenía haciendo lo que estaba bien aunque para este niño lo que estaba bien era diferente.
Escucho mensajes que le llevaron a creer que tenía que cambiar y aprendió a desconfiar de sus sentimientos y sensaciones.
Dentro de cada uno de nosotros habita un niño que se siente rabioso y herido. A veces quiere gritar, insultar o ponerse por encima de los demàs. Porque se siente menos que el resto. Un niño egoísta y malhumorado que busca fuera el amor porque desconfía de sí mismo.
Habita también dentro de nosotros un niña llena de imaginación y sueños. Llena de risas y juego. Que tiene la mirada limpia y las cosas claras. Un niña auténtica y sabia que necesita que la miremos y la tengamos en cuenta.
Estos niños están hartos de ser ignorados. Y no entienden tanto boicoteo. No entienden el trabajar para consumir comida, objetos y vida. Y nos envían mensajes constantemente en forma de ansiedad y stress. Y nos están diciendo que lo único que quieren es ir al campo, jugar y pasar el tiempo mirando las estrellas.
» Si me escucho y confió en mi intuición. Si me dejo sentir poniendo la mirada dentro de mi y no fuera. Le estoy dando a mi niña mágica una segunda infancia».
Cada mensaje que escuchamos en nuestra infancia son los susurros de los adultos que somos. Tanto los que nos nutren como los que nos frenan.
Si en nuestra infancia nos enseñaron a no mostrar los enfados, la tristeza o aquellas emociones que se consideran negativas. Si nos dijeron cómo debíamos aprender en vez de acompañarnos en nuestro camino único y diferente, los adultos que ahora somos nos alejaremos continuamente de nuestro niño y su sabiduría interna.
» Cuando sigo el camino que surge de mi interior me siento diferente, como si algo dentro estuviese mal. Así que me acostumbro a no tenerme en cuenta. A no escuchar mis necesidades. «
Aprendimos que la mirada tenía que estar fuera. Que para obtener cariño y reconocimiento habìa que agradar a los demás. Que el amor está fuera y no dentro de nosotros.
» Miro en mi interior y me siento abrumada, sin esperanza. La niña que habita en mi es la que se siente así. Necesita mi comprensión, mi compasión. Si la presto atención se calma y puedo comprender y sostener estas emociones.»
Algunos adultos que nos acompañaron tenían a su vez un niño incomprendido dentro de ellos al que no escuchaban. Por eso no pudieron enseñarnos a confiar en nosotros mismos. Se sentían amenazados por nuestras emociones y no podían contenerlas, solo reprimirlas. Ahora somos nosotros los adultos que nos reprimimos y saboteamos. Somos los responsables de amar y cuidar a nuestro pequeño.
«Si me tengo en cuenta puedo cambiar la historia de mi infancia.
» Cuando escuchó a mi niña herida, la abrazó y la brindó reconocimiento. Mí adulta se llena de amor. «
La imaginación es nuestra amiga. Jugando en el presente lo que deseamos en el futuro nos damos permiso para soñar que camino es el nuestro. Cuales son nuestros verdaderos deseos. Y abrimos la puerta para seguirlos.
» Cada vez que no me dejo soñar acabó siguiendo los deseos de los demás y mi niña herida se vuelve resentida.»
Los sueños nos permiten vivir las experiencias que no nos permitimos. Son pedazos de nuestra realidad. Aquello que nos asusta o aquello que deseamos aparece en forma de sueños.
Nuestros cuerpos vivencian las emociones reprimidas. Si nos acostumbramos a no sentir. Cada vez que nos invadan emociones fuertes y difíciles nuestro cuerpo llamará nuestra atención en forma de dolores de cabeza, espalda, estómago.. e inclusos accidentes inesperados.
Los niños que habitan dentro de nosotros nos hacen la zancadilla para que nos despertemos y les hagamos caso.
Echamos la culpa al mundo de nuestros conflictos y problemas. Perdiendo asi todo nuestro poder personal.
» Cuando me hago responsable de mis conflictos y trabajo en ellos. Recupero mi poder personal. «
Si no puedo consolar y cuidar a mi niño herido puedo buscar a alguien para que me ayude… Puede ser un terapeuta e incluso un amigo.
Aunque es importante que quien nos ayude en esta nueva infancia apoyé a nuestro niño y lo contenga sin empujarlo. Un acompañante en el camino que no nos juzgue, sea paciente y nos ayude a descubrirnos para transitar nuestro pasado y nuestro presente.
Tiene que ayurdarnos a cerrar momentos inconclusos. A darnos la oportunidad para expresar las rabietas que no pudimos tener y el consuelo que no obtuvimos aquella vez. A de escucharnos como no fuimos escuchados en aquella primera infancia.
Quien nos ayude en la segunda infancia a de confrontar a los adultos que somos ahora. El adulto que nos hace olvidar nuestra esencia. Y elige el camino conocido aunque conlleve sufrimiento.
» Siempre estoy buscando el reconocimiento y la aceptación fuera. No me doy cuenta que soy yo quien no estoy reconociendo y aceptando al niño que me acompaña. Al hacerlo el reconocimiento externo es agradable pero deja de ser una necesidad. »
Somos valiosos sólo por haber haber nacido.
» Todo el calor, seguridad, placer y felicidad que he buscado en el mundo habitan dentro de mi.»
En casi todo adulto hay un niño de cuatros años que està resentido, uno de cinco años a quien le gustan la tiendas de juguetes, uno de diez que echa de menos a su madre y a quien le gusta pasear con un amigo. Quizas uno de dieciseis a quien le interesa el sexo, pero es tímido y reservado.
La experiencia del niño es infinita, esta enterrada y espera ser amad
Bruce Davis » El niño Mágico»
