Tu mirada es mi mirada
Por favor sé amable y cariñoso conmigo.
Date cuenta de que estoy aprendiendo de mí, y del mundo que me rodea.
Enséñame cómo escuchar y estar con mis reacciones internas hacia el mundo, de forma que pueda ser una con ellas y no separarla de mí y alienarme.
Ayúdame a sentir dentro de mí lo que es compartir y el egoísmo, la alegría y la tristeza, lo aburrido y lo divertido… y respeta mi elección en cada caso, confiando en que disfrutaré compartiéndolo si eso me hace bien.
Dime cómo se siente ser tú.
Comparte tus sentimientos y conocimiento interior conmigo.
Sé firme.
Cuando no quieras algo dímelo. “Necesito que no hagas eso”.
No me digas es por mi bien.
No me digas “tienes que hacer esto”, solo mírame a los ojos y dime: “necesito que te quedes aquí tranquila mientras termino esto”.
No hables de mis cosas con otras personas que no conozco porque siempre dices todas esas cosas que no quiero que sepan y que me avergüenzan.
Me gustaría que me dijeras de vez en cuando: “Dime cuando no puedas mas” y también: “Lo has hecho lo mejor que has podido mientras has podido y sé que ya no puedes hacerlo más” y me dejes ir y me cuides de otra manera.
No me des todo lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta dónde puedo tomar. Ayudadme a conocer mis límites y los tuyos… eso me tranquiliza y me hace sentir segura.
Quiero probar y valerme por mí misma, si lo haces todo por mí yo no puedo aprender y me asusto de mis errores. El mundo es fascinante pero para crecer te necesito a mi lado, me gusta aprender contigo.
Me gustaría que supieses que hay un límite real a lo que tu llamas “Portarse bien”, eso es como si pusieses una lápida sobre mí. Si continuas puedes acabar enterrándome.
Para mí portarme bien a tu manera significa “cállate”, “siéntate ahí y quédate quieta”, “cuza las piernas”, “sé agradable “, “sé una niña mayor” y todavía quiero ser una niña pequeña.
Necesito que entiendas mis tiempos y mis necesidades y no me exijas ser lo que no puedo ser.
Me gustaría que cuando estoy triste o enfadada, confundida por todas esas emociones que todavía no entiendo, no me dejaras sola.
Cuando me equivoco, me enfado y me frustro, es cuando más necesito aprender despacito, sin las prisas de tu mundo mayor.
Cuando no me salen las cosas del todo bien, dime que no importa y que lo puedo intentar de nuevo mañana.
Cada día trae muchas cosas nuevas para mí, y a veces me superan sin que pueda explicar con palabras qué me pasa… Sólo llorando, jugando y riendo, esta marea interna parece mejorar.
Y todo esto me encanta hacerlo contigo, cuando me miras con amabilidad, sostén y aceptación.
